Expte: 36.150

Fojas: 319

 

En la ciudad de Mendoza, a los veintitrés días del mes de Febrero de dos mil doce se reúnen en la Sala de Acuerdos de la Excma. Cámara Segunda de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas de Paz y Tribu¬tario, los Sres. jueces titulares de la misma, Dres. Silvina Furlotti, Gladys Delia Marsala y Horacio Gianella y traen a deliberación para resolver en defini¬tiva la causa Nº 189.330 / 36.150 caratula¬da: “VILLEGAS HECTOR JUAN C/ MALDONADO MONICA ANDREA Y OTROS P/ D Y P”, origi¬naria del Décimo Noveno Juzgado Civil, Comercial y Minas de la Primera Cir-cuns¬crip¬ción Judi¬cial, venida a esta instan¬cia en virtud del recurso de apelación inter-puesto por Héctor Juan Villegas a fs. 305 y contra la sentencia del 30 de marzo de 2.011, obrante a fs. 299/301 que rechaza la demanda incoada por Héctor Juan Villegas contra Mónica Andrea Maldonado, Rafael Placido Maldonado y Liderar Compañía General de Seguros SA, impone costas y difiere la regulación de honorarios.

            Habiendo quedado en estado los autos a fs. 317 se practicó el sorteo que determina el art. 140 del C.P.C., arrojan¬do el si¬guiente orden de votación: Dres. Marsala, Furlotti  y Gianella.

De conformidad con lo dispuesto por el art. 160 de la Constitu¬ción de la Provincia, planteáronse las siguientes cuestio¬nes a resolver:

           PRIMERA: ¿Es justa la sentencia apelada?

           SEGUNDA: Costas.

SOBRE LA PRIMERA CUESTION LA DRA. GLADYS DELIA MARSALA, DIJO:

1. Se elevan estos autos a la Alzada en virtud del recurso de apelación inter-puesto por  Héctor Juan Villegas  a  fs. 305 contra la sentencia del 30 de marzo de 2.011 obrante a fs. 299/301. 

2. La Sra. magistrado de primera instancia resolvió del siguiente modo: las par-tes no niegan la ocurrencia del evento sino que difieren en el modo que el mismo se produjo. El derecho que corresponde aplicar es el art. 1.113 segundo párrafo segunda parte del Código Civil que imputa como responsable al dueño o guardián de la cosa,  estando a cargo de éste acreditar la ruptura del nexo causal.

En razón de ello, atento a la posición asumida por la actora en el proceso, admitida la existencia del accidente y la intervención de los vehículos, rige para ella la regla del principio de inversión de la carga de la prueba, para destruir tal presunción de responsabilidad la demandada debe acreditar que el daño proviene de una causa extraña, ya sea caso fortuito, fuerza mayor, hecho de la víctima o hecho de un tercero por quién no se deba responder. En el caso en estudio el expediente policial sólo cuenta con el croquis cuestionado por el actor donde consta que se encuentra el vehículo mayor orientado hacia el Este y la bicicleta hacia el Norte,  que no se encuentran indicios como para llamar a Policía Científica, que ninguno de los dos rodados presentaba daños y por ello no se podía establecer el punto de impacto. Asimismo se hace constar que el señor Villegas fue trasladado a la Sociedad de Socorros Mutuos con traumatismo del costado derecho. A fs. 102 el actor vuelve a decir que se dirigía hacia el Sur porque se iba a trabajar al shopping a las 17.30 hs. Agrega que terminó en el parabrisas, que sintió que el auto aceleró y lo colisionó. Refiere que la bicicleta quedo inutilizada, el cuadro partido, la horquilla rota y que tuvo muchas dificultades en su recuperación. A fs. 106 un testigo indica que el auto le pega al chico que cae sobre el parabrisas, la bicicleta queda mirando al norte aunque el joven se dirigía hacia el Sur. Luego dice no acordarse de la señora que conducía el auto, que la víctima fue trasladada en ambulancia y que a él le dejó sus datos. Distinto declara otro testigo a fs. 221 quién afirma que el Ford embistió al ciclista y este cayó al piso de espalda. De todos modos también afirma que la bicicleta se dirigía al Sur y el auto hacía hacia el Este y que la colisión se produjo cuando la bicicleta ya había transpuesto el eje medio de calle Pringles. A fs. 246 un testigo de nombre Oscar Delpir, el cual está indicado en el acta inicial, dice que el auto venía hacia el Este, la bicicleta hacia el Sur por calle Sarmiento y delante de ésta otro rodado cuando la conductora del Ford aceleró embistiendo al ciclista que ya había traspasado el eje medio de Pringles.  Afirma que la joven embistió al ciclista, que éste se quejaba de dolor y no se podía levantar del piso y lo llevaron en camilla. A fs. 232  el perito  ingeniero presenta fotografías aéreas de la zona, dice que es un lugar netamente urbano con tránsito entre medio e intenso, las calles donde se produjo el hecho son pavimentadas y hay buena visibilidad. Dice que Sarmiento tiene una franja de circulación mayor que alcanza unos  9,05 m y Pringles sólo de 3,60;  ambas con doble sentido de circulación. Aclara que en el lugar  no había doble línea amarilla ni cartelería que indique prioridades. De todos modos sí había badenes sobre  Pringles antes de Sarmiento, uno de los cuales pasó la demandada antes de la colisión. Considera que la existencia de badenes tiende a ser un reductor de velocidad y que dado que no existen marcas o huellas no se puede establecerla velocidad de los móviles, el croquis no guarda escala y la ausencia de daños en los móviles impide precisar cómo se produjo el hecho ni quién fue el embistente. Expresa que es improba-ble que el actor haya caído sobre el capot del rodado, ya que en este caso hubiese dejado abolladuras y que la posición invertida de la bicicleta se justifica ya sea que haya impactado con su frente con el automóvil o que éste la haya colisionado produciendo un arrastre. Sólo afirma que la velocidad del automotor debió ser muy reducida ya que paró a un metro sin dejar huellas.

A fs. 244 la actora impugna el informe dado que la presencia de badenes no sólo imponen reducción de velocidad y que la falta de marcas en el pavimento no indica que el auto haya circulado a baja velocidad.

Que conforme lo expuesto considera que ha quedado establecido que el demandado tenía prioridad de paso por circular por la mano derecha. Según el art. 50 inc b) de la ley de tránsito el conductor que llegue a una bocacalle o encrucijada debe, en todos los casos, ceder el paso a todo vehículo que se presente por una vía pública situada a la derecha. Esta prioridad es absoluta y sólo se pierde ante la señalización específica en contrario, vehículos ferroviarios, servicios públicos de urgencia, en caso de vías de mayor jerarquía, etc.

La redacción de la norma no da lugar a dudas, y por otra parte surge como un principio permanente en el ordenamiento del tránsito vehicular. En el orden jurisprudencial hay casos donde se ha dado preferencia a la prioridad física, cuando el vehículo que viene por la izquierda haya ingresado primero al cruce. De todos modos, personalmente considera que conforme la normativa vigente, quien tiene prioridad de paso es quién viene por la derecha, y -en todo caso- la pérdida de tal prioridad debería acreditarla quién aparece por la izquierda  Este principio de prioridad es fundamental en un ámbito realmente caótico donde la prueba es generalmente escasa o inexistente. En este marco, posponer la vigencia de este principio a la determinación en el caso de qué vehículo ingresó un segundo antes a la encrucijada, no constituye más que su pérdida de vigencia. El conductor del vehículo debe respetar la prioridad de paso del rodado que circula por su derecha. No existe razón alguna que justifique crear una excepción al referido principio, el que mantiene su vigencia no sólo cuando la colisión se produce en la intersección de calles, sino también la preferencia alcanza, al vehículo que transita por una arteria que termina o muere en otra (bocacalle) (2 CC LS 89-214). Es muy difícil en un análisis retrospectivo de un accidente, determinar con fracciones de segundo, quien ingresó antes en el cruce. Por ello, todos los conductores deben cumplir acabadamente la manda legal y aún cuando el vehículo que circula por la derecha venga a varios metros de distancia de la intersección, no deben intentar el cruce, adelantándose a quien gozando de prioridad, y aún disminuyendo la velocidad, no frena, haciendo uso de su derecho de paso. (2CC L.S. 91-310)

Además de lo dicho, en el caso en estudio no se ha acreditado ninguna de las excepciones previstas por la norma, tales la señalización específica en contrario, vehículos ferroviarios, servicios públicos de urgencia, en caso de vías de mayor jerarquía, etc.

Asimismo es fundamental tener en cuenta que el actor circulaba traccionando su rodado y en tal sentido ha dicho la Excma. Primera Cámara de Apelaciones que el conductor de una bicicleta por tratarse de un vehículo de tracción a sangre debe ceder siempre el paso a los vehículos de motor (1CC LS 156- 473)

Que dado que el actor ha admitido haber circulado hacia el Sur, la demandada tenía prioridad de paso, y aún si así no fuera, la prioridad asiste a quién circula en el rodado mayor.

Según afirma el último de los testigos e incluso lo menciona la parte accionante en los alegatos, antes de la bicicleta pasó un rodado. Siendo así, tal vez la falta de visualización del biciclo se debió a la presencia del otro automotor, cuestión que no altera la prioridad e incluso debió imponer mayor cuidado al ciclista.

Que en este sentido nuestro Superior Tribunal ha dicho que al ciclista le son aplicables las mismas previsiones legales que a los conductores de vehículos de mayor tamaño (26-05-04  causa n1 74.675, caratulada:: AVARELA, DANIEL EN J VARELA, DANIEL C/ LUIS A. FERNÁNDEZ P/ D. Y P. S/ INC.), y por tanto deben respetar las normas viales.

También cabe resaltar que - en caso de no estar conforme con las constancias del daño a la bicicleta y otras constancias policiales - debió  acreditarse en contrario ya que no existe ningún dato en la causa que prueba que algún rodado tuvo daños. Es más la causa seguida por redargución de falsedad (nro 189.343) fue desistida.

Que por todo lo expuesto, no habiendo el ciclista respetado la prioridad de paso del contrario, es responsable del daño que haya sufrido y corresponde rechazar la pretensión, con costas (arts. 35 y 36 del C.P.C.) y consecuentemente no es necesario resolver las inconstitucionalidades planteadas ni los daños ya que estos no son atribuibles a los demandados. 

3.  A fs.  309/312 expresa agravios el apelante.

            Sostiene que la sentencia es arbitraria puesto que prescinde de las testimoniales rendidas en la causa, reduciendo todo a la prioridad absoluta del que circula por la derecha.

            Señala que los testigos son coincidentes en expresar  que la bicicleta ya había traspasado el eje medio de la calle Pringles, por lo que no pudieron ser dejados de lado dando prioridad a una disposición de la ley de tránsito, por otra parte el automóvil sólo había transitado 0,70 cm del asfalto de la mano norte sur de la calle Sarmiento y fue embistente.

            Aduce que la sentenciante no tiene en cuenta que la regla derecha antes que izquierda no es absoluta, para que se aplique es necesario que ambos vehículos lleguen en forma conjunta a la encrucijada, no cuando uno de ellos no sólo  ha llegado antes sino que comenzó el cruce habiendo traspasado el eje medio de la intersección.

            Advierte que si bien es cierto que cuanto se trata de dos automóviles en movi-miento, esto puede significar apenas unas décimas de segundos, no se aplica al caso de autos toda vez que la bicicleta que conducía el actor no podía desarrollar grandes velocidades, razón por la cual si ya había traspasado el eje medio es porque había arribado al cruce al cruce mucho antes que el vehículo que conducía la demandada.

            Argumenta que las verdades a medias expuestas por el perito ingeniero son sólo eso medias verdades.

            Dice que las autoridades viales o municipales otorgan mayor jerarquía a calle Sarmiento, es más ancha y los badenes, que obligan a disminuir casi por completo la velocidad están sobre calle Pringles, por lo que los que pretenden atravesar calle Sar-miento deben extremar su precaución.

4. A fs. 315 son notificados los recurridos, quienes no obstante no contestan.

5. A fs. 317 el expediente queda en estado de resolver.

6. Anticipo mi opinión adversa a la suerte del recurso intentado.

El nudo gordiano del recurso de apelación traído a resolución de este Cuerpo lo constituye la falta de merituación por parte de la Sra. Juez de la instancia precedente de la prueba testimonial, tal como expresamente le afirma en el primer párrafo de su líbelo recursivo: “estamos en presencia de una sentencia arbitraria… …porque prescinde de una prueba decisiva como son las testimoniales rendidas en la causa”.

De la atenta lectura de la sentencia puesta en crisis advierto que no existe la citada prescindencia sino una distinta valoración del material probatorio colectado en autos.

 En efecto, la Sra. Juez a-quo al valorar las testimoniales rendida razona que el testigo de fs. 106 indica que el auto le pega al chico que cae sobre el parabrisas, la bicicleta queda mirando hacia el N, aunque el joven se dirigía hacia el S, observando que el testigo dice no acordarse de la señora que conducía el auto, que la víctima fue trasladada en ambulancia y que a él le dejó sus datos, advierte asimismo que el testigo de fs. 221 afirma que el Ford embistió al ciclista y este cayó al piso de espalda, afirmando que la bicicleta se dirigía hacia el S y el auto hacia el E y que la colisión se produjo cuando la bicicleta ya había transpuesto el eje medio de la calle Pringles, finalmente reproduce la testimonial de fs. 236 quien manifiesta que el Ford embistió al ciclista cuando este ya había transpuesto el eje medio de la calle Pringles.

            A renglón seguido analiza la pericia rendida en autos.

            Luego, concluye, que:  ha quedado acreditado que el demandado tenía la prioridad de paso por circular por la mano derecha, esta prioridad es absoluta y sólo se pierde ante la señalización específica en contrario, este es un principio permanente en el ordenamiento del tránsito; en autos no se ha acreditado ninguna de las excepciones prevista por el art. 50 de la LT ; el conductor de una bicicleta por tratarse de un vehículo de tracción a sangre debe ceder el paso a los vehículos de motor, admitido por el actor que circulaba hacia el sur, la demandada tenía la prioridad de paso y si aún no fuera sí, la prioridad le asiste a quien circula en el rodado mayor, el último testigo menciona que antes de la bicicleta pasó un rodado, cuestión que no altera la prioridad e incluso debió imponer mayor cuidado al ciclista.

            De lo transcripto emerge con claridad que el Tribunal precedente no prescindió del material probatorio, en consecuencia, el quejoso no logra destruir el razonamiento lógico de la sentencia, se abroquela en afirmar que la demandada no gozaba de la prioridad de paso, para luego afirmar que la misma no es absoluta -ver fs. 310-, ello significa disentir con el criterio del juzgador de grado, pero en modo alguna alcanza para destruir el razonamiento efectuado por el mismo, por lo que, si mi voto es compartido por mis distinguidos colegas de Cámara deberá confirmarse la sentencia en crisis.

ASI VOTO.

            SOBRE LA MISMA CUESTIÓN, LA DRA. SILVINA FURLOTTI DIJO:

            De una detenida lectura de la sentencia en crisis, y de los agravios vertidos por la apelante, surge que la misma debe ser confirmada, como propone la Ministro del primer voto, pero me permito ampliar la fundamentación del mismo.

                  Entiendo que no asiste razón a la parte actora apelante, en cuanto sostiene que la sentenciante no ha merituado correctamente la prueba, en especial las testimoniales y que la Sra. Juez se aparta del buen sentido y de la sana crítica. Así mismo, sostiene que la sentencia no constituye una derivación razonada del derecho vigente  al momento de aplicar la prioridad de la derecha, argumento ajeno al recurso de apelación y propio de los recursos extraordinarios.

            Ello es así porque la magistrada de la instancia anterior llega a la conclusión que el actor, ciclista, es responsable del daño por él sufrido y rechaza la demanda, luego de analizar las pruebas, en especial el sumario policial (cuya redargución de falsedad fue desistida según constancias de los autos n. 189.343, que tengo a la vista), las testimoniales de fs. 106, fs. 221 y fs. 246, en donde refieren que el auto le pega al chico que cae sobre el parabrisas, que el auto embiste al ciclista y este cayó de espalda y el testimonio del Sr. Delpir, testigo indicado en el acta policial, que declara que el Ford venía hacia el este, la bicicleta hacia el sur, por calle Sarmiento, detrás de otro automotor, y que cuando había traspasado el eje medio es embestido por la demandada, que aceleró al ingresar a la intersección. Luego analiza la pericia mecánica, que señala el alto tránsito de la intersección, zona urbana, la presencia de badenes que obligan a disminuir la velocidad y que la velocidad del automotor debió ser muy reducida porque no existe huella de frenos y detuvo al automotor a un metro y que el automotor no presenta daños.

            Que de acuerdo con el análisis de la prueba precedentemente reseñada, concluye que la demandada tenía prioridad de pasar por circular por la derecha, de ahí que, subsume el caso en el art. 50 inc. b) de la ley de tránsito, en virtud del cual  quien llega a la encrucijada debe ceder el paso a quien circule, por una vía pública, situada a la derecha. Y desarrolla, la juzgadora, fundamentos de alta importancia social, en función del ordenamiento del tránsito vehicular. Por ello, aclara que posponer la validez del principio a la determinación de qué vehículo ingresó a la encrucijada en primer término, significa la pérdida de vigencia del mismo. Cita jurisprudencia de esta Cámara Civil en abono de esta interpretación. Y afirma que, en el supuesto, que se sostenga la pérdida de esta prioridad, debe ser quien la alega quien pruebe las excepciones al mentado principio, establecidas en la normativa de tránsito.

            En este orden de ideas, cabe mencionar, que la apelante critica la sentencia en revisión, con los argumentos de la vieja jurisprudencia de los tribunales locales que entendían que la prioridad de la derecha no era absoluta y que la regla no otorga un bill de indemnidad.

            Ante esta interpretación, que no comparto, corresponde explicar cuál es el sentido del término “absoluto” en el art. 50 inc. b) de la ley de tránsito, el cual reza, "El conductor que llegue a una bocacalle o encrucijada debe, en todos los casos, ceder el paso a todo vehículo que se presente por una vía pública situada a la derecha". Y agrega la norma que: "Esta prioridad es absoluta y sólo se pierde ante:...", enumerando luego, en diversos incisos, las causas por las cuales se pierde la prioridad de la derecha.

            Parellada explica que “resulta sorprendente que una regla que se califica por el propio texto normativo de "absoluta" reconozca —en la propia disposición legal— tantas excepciones. Y luego aclara el autor que: “En verdad, el carácter absoluto que le atribuye la norma a la regla no radica en que no tenga excepciones, sino que responde a la necesidad de rechazar la teoría jurisprudencial y doctrinal que había relativizado su aplicación, reduciéndola al supuesto de presencia simultánea de ambos vehículos en la encrucijada.” En este sentido explica que: “… algunos tribunales sostenían que la prioridad se perdía cuando el vehículo obligado a ceder el paso había ingresado con antelación al cruce y estaba transponiendo la encrucijada. Enrolados en esa corriente —finalmente rechazada por el Legislador— pueden consultarse algunos viejos fallos de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza en los que se relativizaba la regla de la derecha. Por ejemplo, la sala II del Tribunal sostuvo en los años 80 que "el criterio jurisprudencial que limita la prioridad de paso del vehículo que aparece por la derecha siempre que la víctima no hubiese llegado primero al cruce, no viola la ley ni se opone a ella sino que, por el contrario, materializa su correcta aplicación a una hipótesis fáctica no contemplada expresamente en la norma" y que "la prioridad de paso no es un bill de indemnidad para riesgosas maniobras, para audacias conductivas o para temerarios avances" .

            El jurista mendocino citado, destaca que, la Sala I de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, “Ya vigente la ley 6082 el Tribunal sostuvo que "El legislador de Mendoza, se inclinó, por la corriente jurisprudencial que priorizó la regla derecha antes que izquierda, considerándola regla de oro de la circulación, en la que la prioridad es absoluta; no se pierde, por ej., por la sola circunstancia de haber llegado primero a la intersección" (Parellada, Carlos A. Prioridad de la derecha y sus excepciones: LL Gran Cuyo  2007 (julio), 583; ver también, un exhaustivo análisis en Alferillo, Pascual “La prioridad de paso en las encrucijadas”, RCyS 2010-II, 23).

            En igual sentido se ha expedido este Tribunal, en su anterior integración, diciendo que: "sostenidamente ha interpretado como regla liminar del tránsito automotor la obligación de respetar a rajatabla la prioridad legal de paso del vehículo que aparece por la derecha. Y este principio se lo considera ordenador, tanto aplicando la normativa derogada como la vigente, aún con sus diferencias de redacción (expediente: 26938 "Laboratorios Industriales Lacr S.R.L. c/Graciela Orellano Serra - Daños y Perjuicios", 30-11-2000, LS097 - Fs. 263). Especialmente,  el Dr. Gianella, ha dicho:  “No sólo se trata de la resolución del caso concreto, primer punto de mira del magistrado, sino y también  de propender al mejoramiento del tránsito, en una provincia  y un país en donde las reglas "de la calle" no son claras,  y que se caracterizan por el desorden, la falta de respeto  por el otro, y en no pocos supuestos, por el desconocimiento de los textos que disponen cómo debemos comportarnos en  la conducción de los automotores.” Con cita de Jorge Peyrano afirma que "...la prioridad de paso desde la derecha  fue padeciendo un manoseo probatorio e interpretativo en  donde discutibles ingredientes tomaron cartas conspi-rando  contra lo simple y efectivo: que es ceder el paso a quien  se nos presenta espontáneamente por la derecha. Y sin  debate alguno: ni en ese momento, ni después." (ob. cit.  pág.199). Dejo así expuesta mi posición –la que tengo desde siempre- frente a cómo deben interpretarse las reglas de tránsito que fijan las prioridades de paso en la vía pública. Pero tanto he enfatizado el respeto de estas reglas de oro, como las conductas que hacen excepción a las mismas, cuales son, como decía en la introducción al tema, el exceso de velocidad y las maniobras bruscas, porque tanto unas como otras son socialmente tan nocivas, como potencialmente dañosas y efectivamente causa de penosos detrimentos personales y patrimoniales.”(14/11/2008, causa N° 110.209/33.023, caratulada: “LOPEZ ANTONIO OMAR C/ PEDERNERA JULIO NICOLAS P/ D. Y P.”).

            De acuerdo con lo expuesto,  y del análisis de la prueba rendida en autos, aún de las declaraciones testimoniales, surge que la demandada circulaba por la derecha y que la actora lo hacía por la izquierda, por lo que cabe, como fundadamente sostiene la Sra. Juez, corresponde la aplicación del art. 50 inc. b) de la ley de tránsito y, es el actor quien debe demostrar la existencia de algunas de las excepciones previstas en la norma. Y aún, por vía de hipótesis, colocándome en la posición más favorable a la víctima, y se aplicase la vieja jurisprudencia como ella pretende, no se ha acreditado en autos el exceso de velocidad de la demandada, por el contrario, surge que ingresó a la encrucijada a 10 km p/h, o menor velocidad,  que el automotor no sufrió daño alguno, y de ninguna prueba, aún las testimoniales, surge que la demandada haya efectuado maniobras bruscas o evasivas. Ello así la regla no ha sido desvirtuada y como bien concluye la juez “a quo”, la causa adecuada del daño es atribuible a la víctima.

            Por todo lo expuesto, corresponde confirmar la sentencia apelada.

ASI VOTO

Sobre la misma cuestión el Dr. Horacio Gianella adhiere al voto de la Dra. Silvina Furlotti.

SOBRE LA SEGUNDA CUESTION, LA DRA. GLADYS DELIA MARSALA, DIJO:

            Atento a como ha quedado resuelto el recurso, las costas se imponen al vencido (arts. 35 y 36 CPC).

            ASI VOTO. 

Sobre la misma cuestión los Dres. Furlotti y Gianella  dicen que adhieren al vo-to que antecede.

            Con lo que se dio por finalizado el presente acuerdo, procediéndose a dictar la sentencia que se inserta a continuación:

            S E N T E N C I A:

Mendoza, 23 Febrero de 2.012

            Y  V I S T O S: Por lo que resulta del acuerdo precedente, el Tribunal

            R E S U E L V E:

1. Rechazar el recurso de apelación interpuesto a fs. 305 contra la resolución de fs. 299/301, la que se confirma en todas sus partes.

            2. Imponer las costas de la Alzada al vencido. (art. 35 y 36 CPC).

3. Diferir la regulación de honorarios para su oportunidad.

            NOTIFÍQUESE Y BAJEN.

GM/va