RENOVAR LA JUSTICIA
Dr. Jorge Horacio Jesús Nanclares
Año Judicial 2008
Con motivo del inicio del año judicial, la Suprema
Corte de Justicia a través de este mensaje "Renovar la
justicia", pretende dar a conocer
sus objetivos para el año 2008, como anteriormente pedimos y nos comprometimos
con lo que oportunamente denominamos "Compromiso por la justicia"
y "Afianzar la Justicia".
Hoy, a dos años del bicentenario convocamos
a una profunda renovación. Renovación en el estricto sentido de la palabra, es
decir hacer una justicia nueva, producir una verdadera transformación cultural
de los hábitos, del modo de trabajo, de la tradición laboral, en una
actitud de severa autocrítica sobre el modo cómo hasta hoy hemos estado trabajando.
Es cierto que en los últimos años se
han producido importantes cambios de los cuales debemos estar orgullosos, por
sus resultados fundamentalmente y también porque nos han puesto a la vanguardia
del sistema judicial argentino, pero ello a nuestro juicio no alcanza, es
necesario profundizarlos para alcanzar el fin superior
"Justicia".
Hasta ahora la reforma judicial argentina
(nacional y provincial), ha transitado por el modo de selección y capacitación
de los jueces y magistrados. Empero, no ha existido ningún cambio sustancial en
la gestión judicial.
Es nuestro propósito profundizar estos
cambios y de allí el llamado a renovar la justicia. Pero ello no será fácil, se requieren consensos
y compromisos que permitan una reforma judicial, sobre la base del respeto de
los principios institucionales de independencia de poder, a lo
que tantas veces hacemos referencia los jueces y que los mendocinos podemos
estar orgullosos de tenerlo.
Por lo antedicho, el
Poder Judicial está realizando desde hace años una profunda autocrítica, a los
fines de romper con una cultura conservadora, formal y rígida que lo aísla en
el tiempo y en el espacio; no sólo desde lo jurídico sino, lo que es más grave,
desde la comunidad de la que es garante y protector de derechos. Cada uno de
los actores del servicio de justicia debe adecuarse a los nuevos tiempos, y las
estructuras deberán repensarse. Se necesita un verdadero cambio de cultura
organizacional en el área de la gestión judicial.
Así, en Mendoza,
hemos sido pioneros y vanguardistas en estos cambios, que abarcan campos como
la capacitación en todos los niveles, la incorporación de hardware y software
en todos los fueros, oficinas comunes de tramitación, notificación electrónica,
firma electrónica, publicidad obligatoria de expedientes, concursos públicos
abiertos para el ingreso y ascensos en la carrera judicial y otros. Pero
les reitero esto no alcanza.
En el modo tradicional del proceso hemos sido
ineficientes, la importancia del mismo se centraba en el expediente, en la
constancia escrita, en el trámite formal y burocrático, más allá del éxito o
fracaso que la actuación obtenía, es decir teníamos o tenemos una gestión
formal ineficiente; y como resultado de ello: una excesiva duración de
los procesos donde todos los actores del sistema somos responsables. Basta a
modo de ejemplo, decir que en la Primera Circunscripción Judicial los tiempos promedio en al año 2007 por materia son:
Civil: 33.12 meses, Familia: 13.01 meses y Laboral 31.01 meses, Unidades
Fiscales (Elevación a Juicio) 7,32 meses y en las Cámaras del Crimen (Sentencia) 9,16
meses.
Todo ello ha llevado a que la población (verdaderos
destinatarios de la función), vean a la justicia como burocrática, lenta e
inadecuada a los tiempos propios del siglo XXI y al comienzo de la era virtual.
Ello ha producido un deterioro en la calidad de la respuesta que el Poder
Judicial brinda a la comunidad.
Además de lo que
ya hemos realizado, debemos encarar lo que humildemente llamé "reforma de segunda generación en la justicia", por lo menos en Mendoza, y ello es porque
entiendo que necesariamente la sociedad nos exige mayor capacidad de respuesta
y en ese sentido debemos trabajar en:
1.
Aumento de la capacidad de decisión: No es la solución crear nuevos Juzgados, ya
que cada uno de ellos implica una estructura física además del personal
asignado al mismo: 1 Magistrado, 3 Funcionarios, 1 Jefe de Mesa de Entradas, 1
Receptor y 11 auxiliares. Con la experiencia hemos comprobado que el
"cuello de botella" se encuentra en los magistrados, en el factor de
decisión judicial; congestión que se ha visto agravada por las mejoras
sensibles producida en la gestión administrativa de los expedientes. Quizás es
hora de pensar en sumar más Jueces a las estructuras actuales, sin
crear más juzgados, ni incrementar más la planta de personal.
2. Aumento de la calidad de
decisión:
Mendoza, debe pensar en una reforma organizacional y procesal seria y profunda,
con el objetivo de dar respuestas a la comunidad incluido los abogados. Somos
una institución "cautiva, prisionera" de los procedimientos. Es
por tal motivo que debemos despegar al juez de todo trámite y responsabilidad
procesal, para que concentre su actividad en la faz decisoria, quitándole todo
el peso que suponen tareas rutinarias y trámites administrativos, pero que
son medios necesarios, para arribar a la solución del conflicto. El gran
desafío que nos ocupa en los próximos años es lograr una gestión eficiente,
realizada por gente especializada, respetando las normas procesales actuales y
sin modificar el presupuesto. Vamos hacia una profesionalización progresiva del
Poder Judicial en todos sus niveles.
3. Incorporar
tecnología informática y nuevas técnicas de gestión: ellas son más que necesarias frente a los
problemas de congestión y demora judicial, trasladando esta responsabilidad a
expertos en organización y sistemas que cumplan con una gestión eficiente
y que superen los obstáculos formales.
Hoy debemos pensar en el expediente virtual,
que contengan elementos escriturales, audios y videos. Que cualquier abogado pueda
gestionar los casos desde su estudio, que puedan presentarse escritos con
firma digital, que pueda consultar el trámite del expediente desde su celular y
evitar los tiempos en los tribunales, con el mayor aprovechamiento de los
tiempos de gestión para el Estado y mayor comodidad para las partes, pero por
sobre todo facilitar el acceso a la información y a la justicia de los
ciudadanos.
Bajo
el esquema actualmente vigente de los tribunales, no hay gestión propiamente
como tal, a lo sumo actividades mínimas de administración. Un sistema así
concebido hoy no es eficiente y no da respuestas idóneas en tiempo oportuno.
Debemos trabajar en una nueva cultura jurídica y recuperar valores que
interpreten los nuevos significados, construir desde una perspectiva colectiva
una mirada de la realidad y un nuevo sentido de lo que queremos hacer, juntos,
en consenso pensando en nuestro País, en nuestra Provincia y su futuro.
En este objetivo, tenemos
responsabilidades propias del Poder Judicial y otras compartidas con el resto
de los órganos que componen el Gobierno de la Provincia, pero también con la
sociedad jurídica toda.
En consecuencia, nuestro desafío es lograr una
justicia independiente, eficiente, eficaz, equilibrada, ética y transparente,
es decir, tendiente a la excelencia.
Para lograr nuestro objetivo nos proponemos
para este año judicial, desarrollar una gestión judicial asociada en
justicia civil; la consolidación del proceso de flagrancia;
implementación cuarta etapa del Código Procesal Penal; tener las
notificaciones electrónicas en todos los fueros; el fortalecimiento de las
resoluciones alternativas de conflicto; la descentralización y extensión de la
mediación a todo el territorio provincial (en materia civil, de familia, y
penal de menores); el fortalecimiento de la justicia de familia con la creación
de siete nuevos cargos de magistrados; el mejoramiento de la justicia laboral;
mayores estructuras y nuevos tribunales otorgados en el presupuesto; la
gestión de calidad y mejora continua de las prácticas habituales, que tan
buenos resultados nos han dado en el Décimo Primer Juzgado Civil y la Tercera Cámara Laboral, a lo cual se sumarán la Sala I
y II de este Superior Tribunal para este año y el haber obtenido el
financiamiento para la Modernización del Poder Judicial a través del Banco
Mundial, con la enorme satisfacción de que el mencionado proyecto fuese
reconocido como uno de los mejores proyectos de reforma judicial de Latinoamérica
y que ha mediado de año empezaremos a licitar, han de ser las tareas a realizar.
Como se puede apreciar, son muchas las
acciones de mejora que hemos emprendido desde la Suprema Corte y con el fuerte
acompañamiento de los distintos actores, es por ello que estamos trabajando en
un plan estratégico para los próximos diez años, con el sólo objetivo de
procurar una mejor justicia, que esté de cara al futuro, cumpliendo con
los ciudadanos y que permita acciones continuas de mejoras.
Hemos asumido este compromiso, como una
política de estado, por lo que agradecemos el apoyo de los Poderes Ejecutivo y
Legislativo, Colegios Profesionales y muy especialmente de la comunidad
mendocina, destinataria de nuestros esfuerzos.